MI EXPERIENCIA EN CIRCUITO GETXO

05.12.2019

Nos encontramos a primeros de Diciembre, época fría normalmente en Galicia, lluviosa también, y en el deporte del ciclismo es época de seguir trabajando igual o más que durante el año de competición. Estamos como se diría en "standby"... aunque los ciclistas entrenan duro para llegar lo mejor posible a las primeras carreras, todos quieren batir sus objetivos, y nosotros, el "staff técnico", también.

Por ello, sin descuidar los preparativos del ilusionante 2020, me gustaría compartir, con quien quiera empaparse de las experiencias ajenas y así reírse o nutrirse (ambas me resultan satisfactorias), lo acontecido en la última carrera del equipo Guerciotti - Kiwi Atlántico en la temporada 2019 de ciclismo.

Getxo, municipio de la provincia de Vizcaya y que forma parte del área metropolitana de Bilbao. Allí iba a tener lugar el prestigioso "Circuito Getxo", prueba del calendario profesional de ciclismo, el día 31 de Julio. Una semana antes nos hallábamos no muy lejos de allí, en Ordizia, Guipúzcoa, disputando la "Ordiziako Klasika", prueba también del calendario europeo de ciclismo. Desde el interior del equipo nacía inquietud por no saber qué iba a pasar al acabar la última carrera en País Vasco la próxima semana. Había ofertas de carreras importantes en Agosto, Septiembre, incluso alargándose la temporada a Noviembre... pero varios días antes de comenzar el viaje a Getxo, la vida iba a golpear fuerte al equipo, a unos más que a otros, pero sobre todo a nuestro director deportivo y team manager. 

Con el ego alto, típico de los días posteriores a un cumpleaños, y aún de resaca, resaca sana, hablo de esa euforia que desaparece cuando te das cuenta de que eres un añito más viejo... la noche del 28 de Julio recibí la llamada de Enrique. Al escucharle, entendí lo que pasaba. Fue una de esas situaciones en las que surgen dudas, pero sabes que la única salida posible ante un gran reto es: "Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes". Por mí, por el equipo, pero sobre todo por un amigo y gran director. 

Así que el 30 de Julio partimos desde casa, Xoel, que sería fiel compañero de aventura, y yo, rumbo a País Vasco, solos, sin Enrique. El viaje fue tranquilo, recogiendo a Fernando, a "Gallu" y a David de camino. Durante los aproximadamente 500 kilómetros de recorrido, surgían sin parar preguntas en mi cabeza, estaba seguro de que podía hacer un buen papel como director por primera vez en una carrera de ciclismo, a los 24 años y apenas sin experiencia, habiendo aprendido a marchas forzadas durante todo el año con Enrique... pero no estaba tan seguro de que las circunstancias externas fuesen a ser propicias.

Para empezar, debíamos llegar a tiempo para la reunión de directores. Dejar a los corredores en el hotel primero, a cargo de Xoel, y acto seguido coger el coche hasta el lugar de dicha reunión. Una vez allí, autobuses del Movistar Team, Caja Rural, Delko Marseille Provence... Los mejores equipos del trofeo se encontraban hospedados en el hotel, y por supuesto, sus experimentados directores debían formalizar los mismos documentos. Licencias en mano y confirmación de los corredores del equipo. Únicamente rezaba para que no tuviese que explicar algo en referencia al director, puesto que yo no soy el oficial. Sin preguntas, y un objetivo menos. Acto seguido recogida de chips, libros de ruta, dorsales... y por último, con todos los directores en la sala, un vídeo sobre la organización de la carrera. Decir que faltaba un equipo en la sala, el W52 Porto, el cual llamó en plena reunión para decir que no iban a asistir. Las caras de sorpresa e indignación del tribunal de la UCI allí presente, con sus trajes y camisas, imponía, y en francés lo comunicaban entre ellos. Posteriormente nos lo dijeron los organizadores de la carrera, y en ese momento entendí lo importante que es asistir a una carrera confirmada, y aún más categoría 1.1 UCI Europe Tour. Sabía que estaba realizando un gran trabajo para el equipo, el estar presentes en Getxo a pesar de las circunstancias.

El regreso al hotel daba tranquilidad, "una cosa menos", pensaba, pero la realidad era que faltaba lo más importante todavía y un sinfín de cosas por hacer.

Los chicos en mi ausencia ordenaron la furgoneta y montaron sus bicicletas. Masaje de Xoel, a cenar y a descansar. Faltaba poner número de orden en carrera del coche, dorsales en las bicicletas, avituallamiento, bidones... El día para nosotros acabó cerca de la 01:00, y a las 06:00 debíamos levantarnos para desayunar. A las 9:00 comenzaba la competición.

La furgoneta seguía allí, al igual que el material. Esto cabe mencionarlo, ya que es una preocupación más que surge y que se pasa por alto, hasta que llega el día...

Todo iba de acorde al plan: confirmar la documentación, ajustar el material, masajes, descansar por la noche, desayunar, revisar el material, y desplazamiento a la salida sin contratiempos. Eso sí, la mañana era fría en Getxo.

El despliegue al lado del Caja Rural. Últimos ajustes en las bicicletas, avituallamiento en los maillots, bidones de sales y agua, y preparación de las bolsas de comida para dar en carrera. Hay que estudiar el libro de ruta y ver dónde debe será la mejor zona para dar a los ciclistas la suplementación. Normalmente, y lo que todos pensaríamos, la llamada "zona de avituallamiento", pero en este caso era completamente llana, y eso supone que el pelotón pasa a mucha velocidad. Si un corredor quiere coger comida ahí, debe frenar considerablemente, pudiendo generar caídas, y por supuesto, complicando el dar bidones a 50 kilómetros por hora. De modo que los sitios clave fueron META, y en el Puerto de Montaña. Sin gran desnivel, pero suficiente para avituallar a los corredores. Me gustaría destacar la gran labor de Lucía, Xoel, y amigos de los ciclistas que ayudaron en la labor. Somos sinceros, los efectivos para esta carrera, así como el material, no eran, ni de lejos, los suficientes para hacer frente a una carrera de este nivel.

La jornada seguía tranquila, y los chicos logrando un buen papel en carrera. Sin contratiempos, ni averías, ni pinchazos, ni caídas. Parecía que la "suerte" iba a estar de nuestro lado en un día complicado y en el que sabía que era el máximo responsable de lo que le pasara al equipo.

"Gallu" llegó a formar parte de cabeza de carrera, en un grupo reducido de corredores con mayoría del Movistar Team. Sí, pese a todo, podíamos lograr un buen resultado y una vez más dar buena imagen.

Al final, y siguiendo la carrera desde internet, en directo, casi logramos entrar en TOP 10 con el cántabro. Era increíblemente gratificante. Los demás corredores: Nando, Galarreta, Jose Carlos y Mikel, también realizando una buena carrera. Todo un alivio.

Tocaba recogida de chips, ya que si no entregas todos y cada uno, habría multa para el equipo. Posteriormente preguntar por los posibles premios, y todo ello teniendo que recoger el "campamento", revisar que no faltase nada, y posteriormente viaje de vuelta a casa.

La despedida sabía a victoria, con todos, agradeciendo a cada uno su labor y por supuesto el hecho de no haber complicado más las cosas! - risas.

En cada descanso, durante los 2 días del evento, llamaba a Enrique. Preocupación a la vez que dudas: la primera por su situación, la segunda por si se me escapaba algo en cada paso que tenía que dar. Iba todo muy rápido, pero notaba que estaba saliendo bien. "Kike, tranquilo y no te preocupes por nada. Los chicos también están ayudando. Preguntan por ti. Se les hace raro el hecho de no tenerte aquí." - le decía.

Llegamos con la luna en lo alto a Vigo, y nuestro director estaba esperándonos. Era una sensación compleja, de orgullo y satisfacción, pero a la vez mucha cautela e incertidumbre. Preocupación también.

Comenzaba este relato o experiencia personal empañando la historia, con la realidad escondida. Lo que hizo que Enrique Salgueiro Alonso se quedase ese día en casa, lo que logró que no estuviese presente en la última carrera de la temporada más apasionante de su vida hasta el momento como director de su equipo de ciclismo, fue el cuidar de su querida madre. Al igual que él siempre cuida de sus corredores.

Esta experiencia llegó como consecuencia de la responsabilidad, la confianza, y el deber. En Vigo o en Getxo, el 31 de Julio, el equipo estaba cumpliendo con su deber.

Finalmente, la temporada oficial terminó ese día. No hubo más carreras, no hubo más viajes. Tocaba recuperarse de lo que fue, para nosotros, una gran temporada.